Sobre mí

Me llamo Valentín Pedrosa, nací en el año 1963 en Granada, una ciudad en el sur de España donde se gestó la conquista del nuevo mundo, nació Lorca, Ganivet, Ayala,  Guerrero…………

Soy ingeniero aeronáutico y me dedico a cuidar de mis dos hijos y de Cristina, fundamentalmente (a cuidar en el sentido más elevado de la palabra).

También me dedico a la pintura y a escribir algo en estos medios. Cuando estoy cansado hago yoga, cuando no también.

Aunque el resto lo aprenderéis si leeis lo que escribo, os dejo las palabras que me dedicó Pedro Garciarias en mi última exposición:

El pintor y sus razones, Valentín Pedrosa

“Trazar el recorrido artístico de un hombre nacido en 1963, ingeniero aeronáutico, con vocación para hacer arte y que ahora muestra el trabajo de los últimos años, afortunadamente no contaminado por otras influencias, nos lleva a encontrar sus raíces y situarlas en la historia del dibujo. Sus pinturas se exponen por primera vez en Granada.

A través de sus tensiones, quiebros y logros podemos descubrir y seguir la unidad de su obra, su trazo personalísimo, su pintura, la mano que hace su propia ley. Ahora se revela como pintor con un universo propio, contenido durante años, seguramente desde su infancia, energías que, como todos sabemos, terminan siempre por estallar convertidas en un maravilloso castillo de luces de color.

La treintena de obras sobre papel, están fechadas entre 2008 y 2010. Durante este período Valentín Pedrosa se aísla, asume y profundiza su elección plástica. Su dibujo, de corte expresionista, en la mejor tradición alemana contemporánea, sin él saberlo, se hace capaz de conferir a la realidad más trivial la profundidad del aura poética del mito: fruta, mujer, seno y música. Ha envuelto el significado de estos símbolos elementales, en una especie de ideogramas y pictogramas llenos de sonidos. El color tiene sonido. Esquematiza la figura humana, pequeñas mujeres-trazo, arropadas por frutas, gatos e instrumentos musicales en unas secuencias que dieron título a esta exposición: “Zarabanda”, danza popular española, muy popular entre 1580 y 1625,alegre y ruidosa, siempre asociada a castañuelas , panderetas y otros instrumentos de percusión. A finales del s.XIX, Satie, Saint-Saëns y Debussy la recuperan y se inspiran en ella.

Los desnudos presentan la figura humana surgiendo en medio de una efusión de color que queda subrayada por las curvas y contracurvas de su dibujo. Figuras en un espacio abstracto y espacios representados por una figura esbozada. Su concepción del espacio es envolvente. Este espacio pintado deviene , a la vez, espacio existente para la aparición de unas figuras danzantes. También las decoloraciones conseguidas conceden a estos espacios gamas aéreas como de nubes en lejanía y sin someterse a esquemas convencionales de dibujo, reinvestiga los antiguos géneros: paisaje, desnudo y naturalezas muertas y hace con ellos una fecunda relectura.

Para mejor apreciar este cuerpo a cuerpo que libra con el dibujo, no miremos otra cosa que al interior del papel y su superficie cuando la tiza de pastel, el creyón de cera y la línea serpentina del pincel organizan el espacio. Observad su fuerza y necesidad dentro del cuadro. La luz conseguida a través de una acertada colocación de toques de color, probad a taparlos con el pulgar y veréis como se oscurece la zona, sin ese acento de color puro, dentro del conjunto. El color devora literalmente el posible argumento para convertirse en el principal tema de la obra y así liberado de cualquier mimetismo, permite al dibujo expresar el significado de las figuras haciendo música. Descubriréis voluntad, subjetividad y en todos los papeles ese dispositivo autoreferencial en el que el pintor se instala para, desde ahí, “decirse”. Foucault hablaba del autor como “función”, justificando así sus sueños y posiciones estéticas . En este viaje al interior de sus pinturas aparecerán la interacción de factores tales como esa fuerte dosis de ironía, humor, desenvoltura, frescura y lirismo, insolencia vis a vis dentro del estilo, ese juego de manos que origina un dibujo que no se parece a nadie pero sí se inscribe en un antes y un después en el tiempo de los dibujos: años 50 en Francia hasta la década 60-70 en Alemania hasta el día de hoy. Y sin haberlos visto. ¿Cómo no recordar la impronta de algunos dibujos de Man Ray, Charles Lapigque, Jean Pons o Fred Deux en Francia y los de R.A.Penck, Baselitz, Polke en Alemania o los de Marlene Dumas y Angela Nordenstedt expuestos en 2004 en Madrid? Descubrirse en esta línea y con un lugar dentro de los comportamientos actuales del dibujo, ha sido, posiblemente para él, una confirmación de la identidad de su trabajo.Ha dibujado y pintado por instinto , libre de cualquier formalismo.

Desde la memoria, volvamos a ese saber mirar.

Propongo, ahora, mirar dentro de la diversidad de trazos: examinando las líneas de los cuerpos, cuellos, manos y senos de estas nuevas bacantes que sustituyen los antiguos tirsos por limones, descubramos los ritmos, ¿cómo no escuchar ahora, mientras disfrutamos los dibujos de los limones, aquellos versos de Miguel Hernández, “me tiraste un limón y tan amargo”?,buscad su obra poética, encontrad el poema y si lo leéis completo, comprenderéis las razones del pintor.´

Aquí tenéis sus pinturas, sus dibujos, inquietantes y mágicos, irónicos y desafiantes sobre los muros de este Espacio Abierto al Arte. Afortunados espectadores. Sabéis mirar. El pintor no os conocía. Ahora estáis a punto de aparecer para él. Dejaos llamar por vuestros nombres.

Pedro Garciarias

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