Cuando me preguntan que he querido decir con una pintura siempre respondo lo mismo: si lo supiera lo habría dicho no lo hubiera pintado.
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Cuando me preguntan que he querido decir con una pintura siempre respondo lo mismo: si lo supiera lo habría dicho no lo hubiera pintado.
Saber ver con los ojos y el corazón del otro. En eso consiste la sabiduría

La semana pasada me encontraba en Polonia y casualmente cerca de Auschwitz. El sábado hice una visita al campo de exterminio y pasé la mañana recorriendo sus dependencias. Las impresiones son difícilmente trasladables a palabras. Nada de lo que vi y oí era nuevo para mí; pero visto y oído allí recobraba una crudeza, una magnitud y una crueldad difícilmente asimilable para una mente normal como la mía.
Sólo trasladaré tres detalles que me impactaron y que no se me olvidarán:
No existen años en la eternidad para que los hombres en general y el pueblo alemán en particular puedan pedir perdón por lo que hicieron.

El Numancia será el primer equipo que use camisetas que integran tecnología de nanopartículas de plata y de titanio.
Esta tecnología Ti-energy permitirá que la humedad entre y salga de la camiseta pero ésta siempre permanezca seca. El jugador después del partido estará para ducharse pero la camiseta estará tan limpia como antes de comenzarlo.
Esta tecnología confiere a la camiseta propiedades antibacterianas, antialérgicas, antiestáticas e inoxidables y permitirán la transpiración de forma más eficiente, lo cual repercutirá en un mayor rendimiento del deportista.
Todos formamos parte de todos, compartimos el aire, la Tierra…
Nos compartimos, literalmente.
Respiramos y comemos lo mismo que respiraron y comieron nuestros abuelos.
Nos alimentamos de las mismas sonrisas y lloramos las mismas lagrimas.
Mi amiga Nayelimr, a la cual no conozco personalmente pero sí espiritualmente, me envía el siguiente vídeo que me gustaría compartir con todos vosotros.
Siempre a la última : su seña de identidad.
El último gadget, la última moda, el último teléfono, todo muy actual y muy de diseño. Colores por doquier, pulseritas mezcladas con “caros relojes de cartier”, el último coche, el gps más sofisticado y mucho estrés y mucha prisa y mucho viaje.
Empieza las reuniones su segundo, él llega un cuarto de hora tarde y hablando por el móvil y, después, pide disculpas porque eso queda bien.
No lleva cinco minutos haciendo como que escucha la trabajada presentación del jefe de hacienda, que éste ha preparado durante el fin de semana en casa, y ha mirado diez veces el teléfono.
Éste, cuando alguien llama, vibra dos veces antes de sonar, tiene una tecla para evitar el sonido y, además, se puede colocar en modo reunión para evitar las molestias.
Pero no, a los seis minutos el teléfono comienza a vibrar y lo mira, después se levanta con gran ruido de sillas, después el timbre del teléfono que no apaga, después se sale pero no cierra la puerta.
Y el jefe de hacienda espera para continuar.
Diez minutos de conversación en el quicio.
Un segundo para excusarse y dejar a diez personas pensando lo importante y lo ocupado que está el señor concejal.
Las verdades caen como piedras y rompen, seguras, la oscura cara de la injusticia.